De
comunicador a político y de político a comunicador
Cuando
el Presidente Fernández viajó a Honduras, no a
participar en la toma de posesión de Lobo, sino a rescatar
a Manuel Zelaya, la rubia reformista Sergia Elena pasó
de política a reportera.
Le
hizo una competencia desleal a los reporteros dominicanos que
cubrían el viaje, ya que iba de la mano con Carlos Morales
Troncoso, canciller de República que tenía un
papel protagónico en el hecho histórico.
Sergia
Elena participa en el Gobierno de la Tarde después que
fracó su proyecto político con Eduardo Estrella
y volvió al seno del reformismo, y hasta ya aspira a
diputada.
Pero
el fenómeno del político metido a comunicador,
y el comunicador metido a político no se para ahí.
Ahora
Victor Gómez Bergés, un hombre que peregrinó
como cabeza de innumerables instituciones públicas en
los gobiernos de Balaguer, pasó a comunicador después
que el desplome de una tarima culminó con su último
intento político de ser senador de la provincia Santo
Domingo.
Luego de retratarse de su pasado izquierdista y abrazar la bandera
del balaguerismo para terminar suiguiendo a Lisla Alburquerque,
en eso de seguirles los pasos a Hipólito Mejía,
de la comunicadora Consuelo Despradel dicen que irá como
candidata a regidora por el PRD.
Mientras
Melton Pineda se transó, y de aspirante a senador del
PRD por Barahona pasó a candidato a diputado, y Víctor
Gómez Casanova se promociona como candidato a diputado.
La
sociedad dominicana, enferma de pragmatismo, no se da cuenta
que los avances materiales que logra todavía no se mafiestan
en las mentalidades, ya que pasan desapercibidas las indefiniciones
de determindas figuras públicas.
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