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Los
gallos también tienen nombre y apellidos.
En
la hermana isla del encanto, como se le suele llamar a Puerto
Rico, existe una forma poco usual en el deporte del pico y las
espuelas, allí los gallos adquieren nombre propio y hasta
registro numérico.
Cuando usted solicita información sobre un gallo que haya nacido en algún lugar de la isla, es muy frecuente que le contesten “Es hijo del maratobo en la 8622”.
O por lo contrario cuando se le ha dado un nombre en particular se puede escuchar decir “El ojo de vidrio era el papa del Mujeriego”.
También “El Mujeriego era hijo de Ojo de Vidrio en una hija del Radar.
Otra ya famosa explicación es “El Naufrago era el 9193 de Betancourt, que era hijo del Maratobo en la 8622.
“El pollo indio es hijo de la 80 del Sumatra”, son solo algunas de las expresiones que escuchamos de los galleros.
También una época es recordada por las hazaña de un gallo en particular, “En esa época estaba en su apogeo el Camagüey de Rubén Rosado.
O simplemente el gallo negro de Goyo, dómino esa época.
Como podemos ver en los gallos, existe un lenguaje especial que para los que son nuevo o principiante en este deporte resulta un poco extraño.
Una vez alguien me escribió un correo electrónico donde me pedía que le investigara sobre una gallina que había obtenido y que según la persona que se la vendió procedía del criadero de Rafael Perello.
Siempre que alguien obtiene un gallo de pelea de cualquier criador, en el mundo recibe con el animal la historia de sus ancestros, información que son sacadas de los libros de registro que tiene cada criador.
En el deporte de los gallos, existen nomenclatura, o sea una especie de un lenguaje especial que se combinan números y letras (HLLL con la 103), que es los mismo que hijo de lanza llama con la 103.
Este es un lenguaje que solo los galleros entendemos y que conservamos archivado en nuestras instalaciones.
Estos datos son utilizados por algunos inescrupulosos, que se valen de truco para decirle a su comprador que el pollo que le vendieron es de tal o cual criador, como una forma segura de estafar a sus clientes.
Para que esto no le pase, siempre que compre un animal, exija que le den el número de registro, o mejor dicho el pedigrí del animal, y así se asegura de que no ha sido estafado y podrá verificar la autenticidad del animal.
Cuidémonos de las personas mal intencionada que utilizan estas informaciones para estafar a sus víctimas.
batista@digitalgroup.info
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