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Duelo y cólera
en Nigeria por las matanzas
JOS,
Nigeria — Miles de mujeres manifestaban este jueves en
Jos su dolor y su cólera, cuatro días después
de las matanzas intercomunitarias que ensangrentaron la región,
mientras que el ejército respondía a las críticas
negando que hubiera habido fallos o negligencia de su parte.
Vestidas de negro en señal
de duelo y agitando ramas de mango en señal de paz, las
manifestantes avanzaban hacia la sede del Gobierno regional
del Estado de Plateau, constató AFP.
"Estamos de luto a
causa de los niños que fueron asesinados el domingo",
declaró Rebecca Adiwu, enfermera de 32 años, mientras
avanzaba hacia el lugar de la manifestación, en el centro
de Jos, donde la circulación estaba paralizada.
"Lloramos la matanza
de inocentes", afirmó Helen Laraba, diseñadora
de 26 años.
Las manifestantes declaraban también su ira contra el
ejército, a cargo desde hace dos meses de la seguridad
del Estado de Plateau y que no fue capaz de impedir las matanzas:
"¡Queremos más soldados!", gritaban.
Decenas de granjeros de
la etnia berom, mayoritariamente cristiana, fueron asesinados
la madrugada del domingo por ganaderos musulmanes de la etnia
fulani. Las mujeres y los niños fueron las principales
víctimas de los ataques que causaron entre 109 y 500
muertos, según balances divergentes.
En un discurso transmitido
por radio y televisión el miércoles por la noche,
el gobernador del Estado, Jonah Jang, pidió tres días
de ayuno y de plegaria.
"No podemos seguir
así, la violencia no puede ser un medio de resolver los
conflictos, debemos respetarnos unos a otros. Es hora de perdonar
y de hacer las paces, (...) de reconstruir Plateau", dijo
Jang, que pertenece a la etnia berom.
En el Estado de Plateau
se registran regularmente brotes de violencia entre comunidades
que se disputan el acceso a los recursos naturales y al poder,
según los especialistas.
Granjeros sedentarios cristianos y ganaderos nómadas
musulmanes viven en esta región, situada entre el norte
de Nigeria, región predominantemente musulmana, y el
sur del país, de mayoría cristiana.
Varias fuentes locales
indicaron que los ataques perpetrados durante el fin de semana
fueron una operación de represalias por otros ataques
cometidos por los berom contra los fulani en enero, cuando unos
300 musulmanes murieron en la región de Jos.
Después de esa ola
de violencia, el ejército nigeriano fue encargado de
la seguridad del Estado de Plateau.
Pero su falta de reacción
ante la violencia del fin de semana ha sido criticada ásperamente,
entre otros por supervivientes de las matanzas, que afirmaron
que los soldados sólo intervinieron después de
terminar los ataques.
El Gobierno de Jonah Jang
criticó también a los militares, acusándolos
de haber ignorado las señales de alerta que daban cuenta
de movimientos de bandas armadas. Jang afirmó que la
masacre hubiese podido ser evitada.
El Estado Mayor del ejército
respondió el miércoles, tachando en un comunicado
esas declaraciones de "inoportunas y provocadoras".
"El ejército
afirma claramente que su único interés es la restauración
de la paz", indica el texto, que presenta sus condolencias
a las víctimas.
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