Dos generaciones de galleros en un mismo escenario.
En Junio del año de 1973, cuando se inauguro el coliseo Don Alberto Bonetti Burgos, los protagonista que registra la historia, para ese hecho fueron el Dr. Mario A. Fernández Mena y el Dr. Ángel Contreras Mejía, quienes soltaron la primera pelea que se escenificó en esa importante plaza gallística que enorgullece a los Dominicanos.
37 años después, a la historia se le ha presentado la oportunidad de repetir un hecho casi parecido, pero en esta ocasión les toco a dos galleros de diferentes generaciones y de diferentes clases social.
En la inauguración del Coliseo gallístico de San Francisco de Macorís, Don Mario Fernández Mena, los soltadores de la primera pelea fueron el legendario gallero y hombre de negocio don Edmond Elías y el Joven gallero cibaeño José Henríquez (Chelo Meran).
Parece que la historia no quería que un mismo personaje fuera la figura que en dos siglos diferentes realizara la misma hazaña, ya que las personas que estaban programadas para soltar la primera pelea, en el coliseo de SFM, eran don Mario Fernández, y don Edmond Elías.
Don Mario Fernández, tuvo que abandonar las instalaciones gallísticas antes de que diera inicio a la jugada.
Todo parece indicar que la historia quería que este episodio fuera escrito por un hombre joven que representa a una nueva generación de galleros, para que el joven Chelo Meran, escribiera su página en la historia gallística de San Francisco de Macorís y del país.
José Henríquez, (Chelo Meran), es un joven que en su corta carrera como deportista del pico y las espuelas ha dado muestra de que puede representar a los galleros de su generación, sin que estos se sientan mal representado.
Soltando la primera pelea del coliseo de San Francisco de Macorís, están representadas, las dos generaciones de galleros que se están diputando la supremacía de este deporte, en la República Dominicana.
Don Edmond Elías, un digno representante de su generación y hombre de poco hablar, conociendo la responsabilidad que se le había entregado, se mostro en el redondel como un deportista y no como un apostador.
Chelo Meran no se dejo llevar por la emoción del momento y asumió su papel a la altura que nos tienen acostumbrado los hombres que como él saben cuando llevan en sus hombros la humildad y la decencia de este deporte.
Desde esta sección queremos desearles éxito a los jóvenes que acompañan a Chelo Meran en la dirección de la plaza gallística de mayor importancia en la ciudad Nordestana de San Francisco de Macorís.