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Los de abajo también merecen nuestro reconocimiento.

Durante la recién pasada copa Dominico Boricua, que se efectúo en el coliseo gallístico de Santo Domingo, los traberos de las trabas más reconocidas del país tuvieron la oportunidad de tomarse fotos con los galleros internacionales que nos visitaron, cosa muy común en una celebración como esa.
Para muchos el poder mostrar al mundo, mediante las imágenes que estuvieron presente en uno de los acontecimientos gallísticos de más importancia en el mundo, es siempre halagador y además meritorio.
Pero esto generalmente se da entres las figuras de primer orden, es decir entres los castradores más destacado del momento, pero para aquellos, que no tienen quien le de la importancia que merecen resulta un poco triste.
Durante los dos días de combate, los camarógrafo que dieron seguimiento al evento, y los cronista gallístico, que allí estuvieron presente, solo le importo las grandes personalidades de este apasionante deporte.
El saludo y los abrazos, estaban por doquier y eran muy frecuentes especialmente con aquellas personas que por su posición económica tienen algo que ofrecer, no así con aquellos humildes hombres de campos i ciudades que son simple empleados de las trabas, galpón, gallerías o criaderos.
Nos llamo mucho la atención ver tres humildes traberos del interior del país, quienes se encontraban prácticamente aislado de los demás, quizás por su humildad o porque eran traberos de personas cuyo solo propósito es desempeñar un buen papel en el deporte que más les gusta.
Al ver lo emocionado que se encontraban esos muchachos, nos acercamos y les preguntamos qué de que parte del país eran, y nos sorprendió su repuesta cuando nos confesaron que venían de Santiago la segunda capital en importancia en la República Dominica.
Pero la sorpresa fue mayor cuando, nos dijeron que eran los traberos del Doctor Rafael Rodríguez y de Javier Tejada, (Tayabo), dos de los galleros más importantes con que cuenta la región del cibao en estos momentos.

Los humildes, también deber ser reconocido, siempre me he opuesto, a aquellos cronistas que utilizan su pluma para obtener beneficios personales y solo le dedican sus escrito a aquellos que pueden remunéralo económicamente.
Ser profesional, es un sagrado deber entre aquellos que sirven a la sociedad, para educarlo y para promover la proeza de los seres humanos, y cuando hablo de seres humanos, me refiero a los que tienen y a los que no tienen.
Aunque me sigan llamando rosca izquierda, seguiré defendiendo el derecho de aquellos, que nada tienen que ofrecer, pero que son personas digna de admirar en el deporte de caballeros, como se le llama al deporte del pico y las espuelas.
batista@digitalgroup.info
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