La
falta de estrategia en Jaime David
Cuando
Bosch renunció del PLD a principios de los 90's, lo hizo bajo la
estrategia que perseguía desnudar las posiciones AntiPartido de
los grupos en pugnas en el seno de la organización.
Efectivamente,
la renuncia de Bosch causó un revuelo que terminó con la salida
del sector que no tenía fe en la organización.
Pero
para volver a la organización que había denunciado que estaba en
manos de la pequeña burguesía trepadora, Bosch también trazó una
estrategia.
Mientras
estaba en su casa de la calle Paseo de los Locutores, nombre que
decía Bosch no explicarse porque allí no residía ningún locutor,
Díómedes Núñez Polanco, su asistente, leía a los medios de comunicación
fuera de la vivienda las cartas de los organismos del PLD de todo
el país que pedían a su líder el retorno a la organización.
Bosch
regresó bajo los manifiestos claros de pedimentos por parte de las
bases del PLD e ignorando las posiciones de los grupos en pugnas.
Así
actuaba un líder que sabía que en política no se puede decidir dar
un paso sin saber dónde se va poner el pies y mucho menos ignorar
cuál será el próximo paso.
En
el libro Estrategia de Comunicación se describe las partidas de
ajedrez que libró el maestro Anatoli Karpov contra miembros del
Ejército de Tierra Español, todos contra uno.
La
sorpresa consistió en "..la velocidad con que Karpov tomaba
decisiones al llegar a cada tablero."
El
resto de los jugadores utilizaba todo el tiempo reglamentario antes
de cada jugada, contrario a Karpov, quien lo hacía de forma automática.
El
maestro Karpov ganó todas las partidas, con la excepción de una,
para que se cumpla una ley de la vida.
Entonces,
vino la interrogante "Qué le permitía a Karpov tomar decisiones
certeras con tantas rapidez?"
Rafael
Alberto Pérez, autor del libro Estrategia de Comunicación y que
fue organizador de encuentro entre ajedrecistas que describe, dice
que "..Karpov no tomaba sus decisiones una a una, secuencialmente,
lo que le hubiera supuesto un tiempo de reflexión entre cada jugada,
sino que tomaba paquete de decisiones".
Aunque
el autor dice que esas acciones de Karpov le llamaría tácticas,
en realidad consistía, su suma de tácticas, en una estrategia.
Y
esto nos viene a cuento cuando vemos que Jaime David Fernández Mirabal
no pensó en ninguna estrategia cuando decidió no aceptar la Secretaría
de Medio Ambiente, ya que ha terminado volviendo sobre sus pasos.
El
hombre cuenta con dos cerebros, no con uno como se ha dicho históricamente.
Uno que se formó primero, y que es donde se abrigan todas las emociones,
y otro que contiene la conciencia.
Son
dos mentes. La emocional y la consciente. Un político no puede dar
un paso emocionalmente, ya que este cerebro no tiene los atributos
de la planificación, sino de la reacción espontánea.
Cuando
Bosch reveló que había renunciado del PLD, estaba tranquilo en la
casa de Natacha Sánchez, y cuando Karpov llegó a enfrentarse con
sus adversarios, traía su paquete de decisiones en el cerebro consciente.
Un
político que aspira llegar a la Presidencia de un país no tiene
futuro si sus decisiones son emocionales.

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